Hemorroides: diagnóstico y tratamiento

Las hemorroides son cojinetes de arterias y venas comunicadas entre sí, altamente vascularizadas y que se localizan en la submucosa del conducto anal. El término enfermedad hemorroidal se reserva solamente para aquellos cojinetes que son anormales y que causan síntomas a los pacientes.

Tipos de hemorroides

El 100% de las personas a nivel mundial tiene hemorroides cuando menos grado I (pequeñas), de ese 100% a menos de un 20% de la población le darán síntomas a lo largo de su vida necesitando la atención de un coloproctólogo; en el resto permanecerán asintomáticas. La relación entre hombres y mujeres que las padecen es exactamente la misma.

Para fines prácticos, existen internas (dentro del conducto anal) y externas, es por ello que la primera manifestación de las internas es el sangrado rectal indoloro y en cuanto a las externas es el dolor dado que se encuentran cubiertas por piel.

El diagnóstico debe hacerlo siempre un especialista con cédula de especialidad vigente, además de contar con el equipo técnico propio de la especialidad.

Clasificación

Se clasifican en 4 grados de acuerdo a su tamaño, mientras mayor su tamaño y localización en cuanto a internas o externas, mayores serán los síntomas, ya sea de dolor o de sangrado. Las grado IV habitualmente se tratan quirúrgicamente, los grados I y II se tratan en el consultorio mediante diversos procedimientos que habitualmente no deben producir dolor alguno y las grado III se tratan de manera variable dependiendo los síntomas del paciente.

Tratamiento

El procedimiento de consultorio más usado y recomendado por la Asociación Americana de Cirujanos de Colon y Recto parahemorroides pequeñas grado I y II es la ligadura del grupo hemorroidario hemorrágico, procedimiento sencillo, indoloro y queno incapacita al paciente para reanudar sus labores el mismo día, habitualmente se requieren 3 sesiones que llevan a tener un porcentaje de éxito a 5 años de un 80%, un 20% de pacientes no responden a ligaduras y terminan en cirugías por continuar con hemorragia intermitente o diaria.

En cuanto a las externas debe iniciarse tratamiento médico a base de cambiar la higiene de la defecación, no utilizar jabón que alcaliniza la piel del recto y produce comezón, utilizar papel húmedo para asearse y secar sin frotar, es decir, solo presionando el ano. Además de ello se deberá cambiar la dieta a una dieta con alto contenido de fibra y sediluvios por un tiempo razonable, cualquier pomada tópica deberá aplicarse solo con el dedo (habitualmente tienen esteroides y algún tipo de analgésico), las pomadas deberán de utilizarse por períodos cortos no mayores a 15 días y revalorar al paciente para asegurarnos su evolución; de no haber mejoría, se sugiere tratamiento quirúrgico el cual erradica el problema por muchos años (dependerá también de la edad y hábitos del paciente.

Procedimiento quirúrgico

En el abordaje quirúrgico ésta cirugía no requiere de anestesia general, solo de un bloqueo subaracnoideo y sedación, lo cual permite que el paciente despierte rápidamente y comience a seguir las indicaciones médicas del especialista, es fundamental el manejo postoperatorio. Con un buen abordaje pre, trans y postoperatorio, el paciente solo permanecerá en el hospital una noche y en ocasiones puede hacerse el procedimiento como externo operando al paciente temprano por la mañana y dándolo de alta del hospital por la tarde.

Estrictamente hablando, las hemorroides crecen con el tiempo en todas las personas, no hay forma de prevenir ello, pero sí hay manera de que den menos síntomas con buenos hábitos de higiene de la defecación, previniendo el estreñimiento, evitar estar sentados en el W.C. durante más de 5 minutos y tomando suficiente cantidad de agua durante el día para producir evacuaciones suaves.

Autor Artículo: Dr. Adolfo Pardo García – Proctología en Ciudad de México