Medicina nuclear: su utilidad en estudios y tratamientos

La medicina nuclear es una especialidad que utiliza sustancias radioactivas para la realización de estudios y la aplicación de tratamientos. Con los estudios de medicina nuclear se evalúa la función de órganos del cuerpo. La radiación utilizada en estos estudios es mínima, por lo que en general no existen efectos secundarios.

¿De qué se encarga la medicina nuclear?

Un especialista en medicina nuclear se dedica al análisis e interpretación de los estudios de imagen realizados con sustancias radioactivas. La característica de estos estudios es que se pueden analizar cómo funcionan los distintos órganos del cuerpo, por ejemplo el cerebro, la tiroides, las glándulas salivales, el corazón, los pulmones, el hígado, la vesícula biliar, el estómago y los huesos, entre otros.

Múltiples estudios

Se hacen estudios de casi cualquier órgano del cuerpo. Por mencionar algunos ejemplos y empezando por la cabeza, hay estudios para valorar demencias, depresión o  epilepsia; en cuello para valorar el funcionamiento de la glándula tiroides y paratiroides; en el tóraxexisten estudios de los pulmones para ver si hay embolia pulmonar, así como estudios del corazón para ver si el paciente tiene un infarto o para saber el riesgo de sufrirlo; entre los órganos del abdomen se hacen estudios del estómago para calcular el porcentaje del vaciamiento gástrico tanto de alimento líquido como sólido, para evaluar reflujo gastroesofágico (muy frecuente en pacientes pediátricos), para evaluar problemas del hígadovesícula y vías biliares, para localizar mucosa gástrica ectópica y para localizar sangrado intestinal; así como estudios de los huesos para localizar sitios de infección, fracturas y tumores tanto primarios del hueso como metastásicos.

Padecimientos en los que se aplica

La medicina nuclear se utiliza en una gran diversidad de padecimientos, siendo los principales los de tipo oncológico y cardiológicos, seguidos de los endócrinos, gastrointestinales, osteoarticular y neurológicos. Algunas enfermedades donde se usa: 

– Oncológicas: linfoma, melanoma maligno, tumores neuroendócrinos, cáncer diferenciado de tiroides, cáncer medular de tiroides, cáncer de mama, cáncer de próstata, tumores pediátricos, localización del ganglio centinela, tratamiento para dolor por metástasis óseas. 

– Cardiológicas: valoración de la función del ventrículo izquierdo y derecho, valoración de infarto de miocardio, pronóstico en pacientes con sospecha o conocimiento de enfermedad arterial coronaria, evaluación después de revascularización miocárdica, evaluación de viabilidad en miocardio disfuncionante, inervación del ventrículo izquierdo. 

– Gastrointestinal: trastornos de las glándulas salivales (por ejemplo enfermedad de Sjögren), tránsito y motilidad esofágica (reflujo), motilidad gástrica (gastroparesia), función hepatobiliar (colecistitis aguda/crónica, síndrome postcolecistectomía, disfunción del esfínter de Oddi y fuga biliar, hiperbilirrubinemia neonatal).

– Osteoarticular: evaluación de tumores óseos primarios, evaluación de metástasis óseas, valoración de infección, evaluación de prótesis dolorosas, evaluación centellográfica en trauma y en medicina del deporte, desórdenes del crecimiento y metabólicos y artritis.

– Otras: embolia pulmonar, enfermedad pulmonar no embolica, trombosis venosa,  evaluación de la función renal, infección renal (pielonefritis), nefro-urología pediátrica, diagnóstico y seguimiento de uropatía obstructiva, falla renal, valoración de pacientes y complicaciones después de un trasplante renal.

– Tratamientos: para dolor óseo metastásico (Samario-153, Estroncio-89, Radio-223), para hipertiroidismo por bocio tóxico difuso (enfermedad de Graves) o por nódulo autónomo con I-131.

Sin efectos secundarios

Cuando un paciente se realiza un estudio de medicina nuclear es muy raro que existan efectos adversos ya que se utilizan sustancias que el cuerpo reconoce, no como un agente extraño. En relación a la dosis de radiación, la cantidad que reciben los pacientes es variable dependiendo de la sustancia utilizada. Hay que tener en cuenta que se utilizan las dosis más bajas recomendadas. Cuando se trata de un paciente pediátrico las dosis se ajustan por kilo de peso para radiar lo menos posible a los niños.

Autor Artículo: Dr. Jorge Martín Schalch Ponce de León – Medicina Nuclear en Ciudad de México.